Mi padre siempre cuenta las anécdotas de muchísimas experiencias vividas. Su entusiasmo por la vida y el afán de moverse, investigar y siempre tener curiosidad por todo aunado a ese impulso de «tener que trepar el cerro que está frente a él» (hablando en sentido real y simbólico) le ha llevado vivir muchas aventuras dignas de ser contadas.
Decidí crear este espacio para guardar sus memorias que, a los 90 años de edad, sigue narrando con vívidos recuerdos y gran detalle. Es una recopilación de algo que me gustaría conservar y compartir.
Hay mucho qué aprender de sus vivencias, de su ejemplo y de su sabiduría.
