Me anunciaron que mi padre tuvo algunas dificultades con algún tío de él – sinvergüenza ampliamente conocido – razón por la cual nos iríamos a vivir a la Ciudad de México.
Me despedí de mis dos nanas (en la foto aparece una de ellas) y partimos hacia México.

Llegamos a la colonia Estrella en la ciudad de México en febrero de 1941. Recién había yo cumplido siete años.

La Colonia Estrella era en aquel tiempo una entidad recién fraccionada que estaba al sur de la Colonia Aragón, enorme terreno baldío de por medio.
Tenía dos cuadras de ancho y diecisiete de largo.
Limitaba al norte con tal terreno baldío, al oriente con la Colonia Tres Estrellas, vía de ferrocarril de patio como límite, al sur con un lote baldío en el que se podían jugar el par de seis equipos de beisbol simultáneamente (colindaba al sur tal terreno con la armadora Ford Motor Company, enorme instalación fabril) y al poniente con la Avenida Guadalupe y sus carriles para vehículos y dos vías para tranvía.
Sus calles de norte a sur eran nombres de piedras preciosas ubicadas en orden alfabético.
Nosotros vivíamos en Granate número 3 entre Diamante al poniente y Jade al oriente.
Las tres avenidas que formaban la hilera de las dos manzanas era la Avenida del Tesoro al sur, la de Joyas con camellón, setos y bancas al centro y la del norte con Talismán.
La calle de Granate tenía camellón jardineado y con palmas al centro (ahí estoy en la fotografía).

En la esquina de Granate con Joyas estaba el Parque María Teresa, hasta Turquesa. En el costado Poniente estaba el pozo de agua de la zona. En ese lugar perdí mi segundo diente (ver foto). Por cierto que, el primero me lo tragué en la casa de mi abuela en Piedras Negras.
Había una Iglesia Católica en Turquesa y Joyas y un mercado a los lados del Parque María Teresa: del lado norte había una cantina que el Padre Escalera de la Iglesia obligaba a no tener puertas para que la gente pudiera ver quien estaba adentro.
En la esquina de Granate con Joyas había comercios. Habitaban en tal Colonia familias relativamente jóvenes así que la cantidad de niños y adolescentes era enorme.
Como en esa Colonia viví diecisiete años, el álbum de mis recuerdos está repleto. Ya contaré más historias.

Los comentarios están cerrados.