Algo de Historia del entonces norte de la Ciudad de México
La Ciudad de México en los años 1940 terminaba en la parte sur de las faldas del Cerro del Chiquihuite, por donde llegaba en una gran bajada la “nueva” carretera de Pachuca, que se ubicaba en el paso colindante de ese cerro con otro más bajo denominado del Tepeyac.
La entrada de esa carretera estaba custodiada por dos gigantescas estatuas de bronce, una de cada lado del camino, figurando guerreros aztecas. Con el tiempo se oxidaron y su color se tornó verde. Se conocía el lugar con el nombre de “Los Indios Verdes”.

Sobre el lado oriente de esa entrada a la Ciudad estaba un pueblecito llamado Santa Teresa Tola de Tenochtitlán, colindante (terreno llano de por medio) con la Villa de Guadalupe situada en la falda sur del cerro.
En Los Indios Verdes empezaba la grandiosa Avenida de los Insurgentes que atravesaba la Capital de norte a sur y terminaba en el sur en la Delegación de Tlalpan en donde empezaba la carretera a Cuernavaca y hacia el Océano Pacífico.

El cerro vecino al suroriente del Chiquihuite dije que era el Cerro del Tepeyac, un promontorio más bien bajo, cuya parte sureña terminaba (siglos atrás) con el lago de agua dulce en el que se fundó la Gran Tenochtitlán, a unos cuantos kilómetros de ahí. De hecho, el pie de ese cerro era la costa del lago dulce.
Se recuerda que en la zona había dos grandes lagos separados por una barda: del lado oriente hacia Texcoco, un lago salado del mismo nombre y, del lado poniente, el lago dulce al que aquí hice referencia.
El nombre original del lugar costero o playero era Tepeyacac, palabra nahua que significa nariz del cerro. En ese sitio playero existía el lugar sagrado azteca para venerar a la madre de sus dioses, llamada Tonantzin.
Yo creo que a los indígenas no les dio reticencia alguna cuando los españoles decidieron que el lugar se destinara a adorar a la Madre de Jesucristo o sea la Madre de su Dios. Daba igual.

En fin, la original entrada a México proveniente del camino de Pachuca estaba al lado oriente del cerro y en esa zona faldera del cerro se le dio el nombre de Villa de Guadalupe. Era un pueblo vecino de la Capital que llegó a formar su parte norte; nació en los suburbios del templo que en el lugar se erigió por deseo divino, según la tradición, con el nombre de Basílica de Guadalupe para conmemorar la aparición de la Virgen de Guadalupe al indígena Juan Diego.
Subiendo, a la mitad del cerro, hay otra edificación religiosa llamada «El Pocito», lugar de otra aparición.
Frente a la Basílica, nació un mercado y alrededor el pueblo. Frente al mercado había una pequeña construcción metálica con techo y bancas que era la estación del tren de vía angosta cuya vía venía desde el Puerto de Veracruz hacia la Capital. Pasaba por la Estación Villa de Guadalupe y se entraba a la Ciudad por una calle paralela a la Calzada de Guadalupe. Esta Calzada venía de Peralvillo a la Basílica y era el paso peatonal que usan peregrinos y visitantes de tal templo. La calle paralela por donde entraba la vía del tren de Veracruz se llamaba o llama Misterios y conducía al tren de vía angosta hasta su terminal llamada Estación de San Lázaro. En ese lugar, desaparecidas vías y estación ahora, se encuentra la Cámara de Diputados.


La zona citadina ubicada al sur de la Villa de Guadalupe era la Colonia Aragón, sede de mucha vivencias mías y lugar de residencia de mis amigos e instituciones de educación primaria.

