Calculo yo que tal vez por el año de 1938, nos trasladamos a Cuernavaca, Morelos (allá cumplí los 5 años de edad) en cuyo lugar sucedieron cosas. Relataré las que me acuerdo. No recuerdo haber ido a la escuela ahí. Creo, sin estar seguro, que era por el temor de mi padre que algo me pasara porque en aquel tiempo él tenía un trabajo muy peligroso. Relato enseguida lo que sé.
Por no sé qué artes mi padre fue encargado de establecer una oficina en Cuernavaca dependiente de alguna autoridad fiscal para atender las gabelas que en aquel tiempo eran legales. Consistía su Oficina de Alcoholes y Tabacos (tal era el nombre) de impedir el paso de esos artículos por el Estado de Morelos sin que pagaran los impuestos del caso. Ahora eso desapareció. Es ilegal. Antes era legal y el gobierno manejaba esas oficinas.
El personal que tenía mi padre a cargo era gente armada para atacar el enorme contrabando de la época.

En mi casa había un guardia muy armado: Lorenzo.
Yo supe que era un expresidiario liberado para atender la seguridad de mi casa.
Lorenzo me enseñó a cuidar los jardines, a montar caballo (me compraron uno) y otras cosas. Para subirme al caballo debía de subir primero a unas piedras altas para alcanzarlo, pues yo era muy pequeño o, en otras ocasiones, Lorenzo me subía. Más trabajo costaba montarme en el animal porque los estribos los había subido Lorenzo para que yo pudiera montarlo.
Mamá lo mandaba al mercado. Iba con canasta y pistola. Cargaba conmigo porque yo era su diversión. Cada vez que en esas andanzas pasábamos por una plazuela en la que había un fotógrafo de aquellos tiempos, me subía al caballo de cartón después de ponerme espuelas y chaparreras para fotografiarme. ¡Yo era feliz con aquel pelafustán!



Me compró un borrego negro que era mi compañero y adoración. Pero se comía la ropa que mamá mandaba a secar en el tendedero, lo que la disgustaba en exceso. Así que un día mi borrego apareció en mi casa en forma de barbacoa hecha por Lorenzo. Fue una gran desazón para mí. ¡Claro que no comí barbacoa en mucho tiempo!
Una vez, gente armada trató de penetrar en mi casa. Se han de ver sentido defraudados porque Lorenzo los tuvo buen rato detenidos en la calle a balazos mientras que mi padre llegó con dos automóviles llenos de aduaneros armados. Eso yo no lo vi. Me lo contaron. El evento lo pasé abrazado por mi madre bajo una cama.
Los comentarios están cerrados.