A los dos o tres meses de edad me llevaron a vivir a Monclova en donde adquirí una grave enfermedad estomacal y los médicos mexicanos de la zona se declararon inhábiles para curarme. En pocas palabras, me desahuciaron.

Ante esa circunstancia mis padres me llevaron a la ciudad de Eagle Pass en Texas, el lado americano de la fronteriza mexicana Piedras Negras. Ahí me atendió un Dr. Reel quien en el tratamiento para sanarme recomendó que se abstuvieran de darme leches como alimento y en su lugar me alimentaran con leche de cabra.

Nos trasladamos entonces a vivir a Los Mochis, en el estado de Sinaloa, en donde mi padre compró una cabra para mí.

En ese lugar cumplí un año de edad y mi queridísima abuela paterna Genoveva Peña González (la única abuela o abuelo que conocí) estaba de la sempiterna visita en mi hogar.

Ella y yo llevamos una encantadora y amorosa relación durante los siguientes años. Murió a los 52 años de edad en Piedras Negras, cuando yo tenía siete.